Tanzania

Los Parques Nacionales de Tanzania

los parques nacionales de Tanzania

Si algo tiene Tanzania es su gran diversidad de fauna y flora en estado salvaje, y esto se debe principalmente a sus Parques Nacionales.

Son tantos los Parques Nacionales de Tanzania, que por desgracia, tienes que elegir cuáles visitar y cuáles dejarlos para una deseada próxima visita, si es posible, claro.

Los Parques Nacionales más importantes son Parque Nacional de Arusha, Parque Nacional de Taranguire, Parque Nacional del Lago Manyara, Parque Nacional de Ngorongoro y Parque Nacional del Serengueti.

Nuestro viaje a Tanzania estuvo condicionado por el safari que hicimos, y claro, el safari elegido estuvo condicionado por el precio. Así que después de dar vueltas a lo que queríamos ver y cuánto tiempo dedicar a cada uno de los Parques, nos decantamos por los siguientes; Taranguire, Ngorongoro y Serengueti. Obviamente para mi el que más me apetecía y el que creía, y no me iba a equivocar, era el rey de los parques, fue el Serengueti.

Parque Nacional de Taranguire

Elefantes Taranguire

Aterrizamos por la noche en el aeropuerto de Kilimanjaro después de una corta escala en Ámsterdam, y a la mañana siguiente nos venían a buscar a nuestro alojamiento en Arusha, una casa que alquilamos a través de Airbnb.

Y así empezó el viaje por los parques nacionales de este impresionante país.

La llegada a Taranguire fue en un lugar reservado para acampar. Allí estaban otros turistas y unos estudiantes americanos que llevaban unos meses haciendo seguimiento de felinos por Tanzania, qué envidia!!

Y a partir de ahí empezó la aventura.

No era mi primer parque nacional en África, hacía menos de un año había podido visitar Pilanesberg en Sudáfrica. Si las expectativas eran altas, tengo que decir que Tarangire las superó. Pero lo mejor aún estaba por llegar.

Pues bien, ¿qué animales puedes encontrar en Tarangire? Pues por suerte los cinco grandes, también conocidos como Big Five. Estos son el león, leopardo africano, elefante africano, búfalo africano y rinoceronte negro.

De estos, los leopardos y leones son bastante complicados de ver, pero tuvimos suerte, vimos leones, de lejos, lo mismo que los leopardos.

Pero por si algo se diferencia este parque del resto es por los baobabs, esos árboles con un tronco panzudo. Siempre están asociados a la imagen de Magadascar, pero en Tanzania se pueden encontrar también, y sobre todo en Taranguire.

Los otros protagonistas del parque son los elefantes. Su presencia es muy grande, esto se debe a la recuperación de población que se está llevando a cabo después de su sangriento exterminio llevado a cabo por la caza furtiva.

Baobab Taranguire

Pero además puedes ver cebras, jirafas, gacelas Thomson, búfalos, ñus. Un buen principio para disfrutar de la naturaleza en su estado más puro.
El lugar preparado para acampar estaba rodeado de ramas de árbol para evitar que los animales entren. Allí están las duchas, baños, y comedores al aire libre, para respirar naturaleza.

En este artículo contamos más en detalle sobre este parque, Arusha o el principio de un Safari en Taranguire.

Parque Nacional de Serengueti

leona

De Taranguire directos a Serengueti, eso sí, haciendo una pequeña para en el Parque Nacional de Ngorongoro, ya que está de camino. Esta fue nuestra primera toma de contacto con los marabús. Unas aves enormes, de tamaño descomunal, con una cabeza más propia de un animal de la época de los dinosaurios.

Estas aves son sumamente descaradas, buscando comer nuestra comida. La presencia humana está cambiando los hábitos de ciertos animales. Para algunos de ellos, es más fácil conseguir comida de los restos que algunos visitantes dejan en los contenedores puestos para ese propósito, que buscarlos como han hecho siempre.

Serengueti es completamente diferente al resto de los parques, y hay una razón para ello, la acción. Sí, la acción. En este parque ves lo que ves en los documentales, nosotros vimos casi de todo.

Los momentos más impresionantes fueron los siguientes. Nada más llegar al parque vimos a una leona con una pata de ñu en la boca, comiendo y desgarrando la carne de ese ñu incapaz de escapar de la reina de la sabana. Y no sólo vimos eso, parados viendo cómo comía, la leona se acercó hasta nuestro coche, y allí, empezó a beber de un charco, muy atenta y amenazante a lo que había a su alrededor, nosotros.

leones acechando

Su mirada tranquila pero imponente nos decía, “este es mi territorio, esa es mi pieza, ni se os ocurra intentar nada”. Imagen increíble.

También tuvimos la suerte de ver de primera mano las migraciones increíbles de ñus. Millones de ñus en fila atravesando y esquivando la muerte. Son la dieta natural de los depredadores, caen decenas de ellos cada día, pasto de las garras de leones. Una imagen que aún tengo en mi cabeza fue ver desde lo alto de una colina a la entrada del parque millones de ñus por todos los lados, como si fueran hormigas, migrando.

Otra imagen más propia de un documental y que nunca pensé que podía ver fue la de unos leones jóvenes apostando entre las hierbas altas esperando el momento de atacar. Eran cinco, y con la ansiedad de un joven cazador, a la vez que la tranquilidad que va ganando con la experiencia, miraban cómo pasaban a menos de 30 metros centenares, millares de ñus. Aún era de día, quedaban unas horas para el anochecer. Esa noche cenaron.

Un momento de acción fue ver por la mañana como varias leonas comían un ñu. El león estaba tirado al lado de un árbol, él ya había comido, y los cachorros jugueteaban con las hembras. Eso era lo esperable, pero además, intervino un perro de la sabana, buscando la carroña. Obviamente era fácilmente expulsado por la leonas, una pequeña carrera detrás de él era suficiente.

Seronera

Pero si hay un animal carroñero es la hiena, y ahí andaban merodeando dos hienas esperando los restos de ñu que los leones dejaran. Las hienas también echaron al perro de la sabana, y poco a poco se iban acercando, cada vez más descaradas a los leones. Las leonas les paraban los pies, pues ante todo hay que cuidar de los cachorros, presas fáciles.
Finalmente consiguieron robar una pata de ñu.

Si los leones habían sido los protagonistas anteriores, ahora íbamos a ver a otras dos hienas comiendo otros restos, supongo que de ñus. Pues ahora los roles cambiaban. Mientras observábamos cómo comían, se fueron acercando buitres. Al principio eran dos, y luego se unieron más. Pero cuando nos quisimos dar cuenta eran decenas las que se habían posado en las ramas de los árboles de alrededor. Rápidamente iban bajando y acosando a las hienas. Al principio estas eran capaces de ahuyentar a los buitres, mientras una comía la otra los echaba, se turnaban. Pero al final, el acecho de más de una veintena de buitres los hizo huir dejando algo de carroña.

Vimos pasear un dos leopardos, tan cercanos a nosotros que nos dejaron con la boca abierta. Ese cuerpo tan perfecto, echo para ser el más rápido.

Y otra escena de acción que vimos, eso sí, de lejos, fue como un leopardo se iba posicionando para atacar a una manada de cebras. De repente se levantó y fue a por la presa débil. Una estampida provocó una enorme polvareda. Quizás fue ese polvo el que las salvó, pues el leopardo fue incapaz de conseguir una presa.

Estas fueron algunas de las escenas que más impresionaron, pero no fueron las únicas. Serengueti es el rey de los parques nacionales, es como vivir dentro de un documental, muy excitante.

El anochecer y la noche en el Serengueti también son increíbles. Nosotros pasamos dos noches, y a diferencia de Taranguire, en el lugar de acampada no había valla alguna. Estábamos en el territorio de los animales. Búfalos, elefantes, monos y hienas estaban demasiado cerca, y una manada de leones a tan sólo 300 metros.

atardecer serengueti

Nuestro campamento estaba en la zona de Seronera, este se llamaba Nguchiro. Había una pequeña nave de cemento donde se cocinaba, otra donde se cenaba, y la última eran los baños, algo más alejada.

Mientras había luz, sólo se oían los animales, pero en el momento que anochecía, todo cambiaba. Después de cenar vimos una de las imágenes más impactantes que he visto nunca. Salimos de la nave donde cenamos, fuimos a la tienda de campaña a coger el cepillo de dientes. La única luz que había era la de los frontales que llevábamos en la cabeza. Cuando salí de la nave donde estaba el baño, enfoqué a la derecha, y vi a menos de cinco metros dos hienas enormes en busca de los restos de la cena.

Siempre que mantengas la calma y no te acerques a ellas no te va a pasar nada. La cuestión es que ellas no se vean amenazadas. Sólo las interesa los restos de comida que están en los contenedores habilitados para ello.

Volvimos a la zona de las cenas, y vimos un cuerpo espín enorme, tan grande como un jabalí.

Pero lo mejor fue por la noche los sonidos, oímos tan cerca a los elefantes, búfalos y leones que, al menos yo, me sentí más vivo que nunca. Tengo que decir que no tuve miedo, y que no ha habido ataques a las tiendas. Pero eso sí, cuando ya es de noche y todo el mundo está en las tiendas durmiendo o intentándolo, si necesitas ir al baño, no vayas solo. O mejor, haz tus necesidades al lado de la tienda con alguien cerca enfocando con una linterna.

Yo intenté beber poco agua para no tener que salir de la tienda 😉

Sobre este parque hicimos dos artículos con mucha más información, Serengueti, el paraíso de los animales y Seronera, rodando y acción.

Parque Nacional del cráter Ngorongoro

Entrada area de conservación Ngorongoro
Sobre este parque teníamos muchísimas expectativas. Nos habían hablado muy bien de él, y decían que tenía una de las mayores concentraciones de animales del mundo. Ahí estaban los Big Five, aunque las posibilidades de ver un rinoceronte son más que mínimas.

Pasamos la noche en el lugar habilitado para ello, en el borde del cráter. Después de cenar, en la sobremesa empezó a haber un revuelo extraño, la gente empezó a salir fuera, y vimos cómo un enorme elefante estaba bebiendo el agua del tanque que se utiliza para las duchas. Nos contaron que casi todas las noches este paquidermo se acercaba a beber.

cebras ngorongoro

Por el día pudimos ver una charca con hipopótamos, leones, cocodrilos, avestruces. Fueron decenas de animales, un espectáculo que nos encantó. Pero viniendo de Serengueti, cualquier otro parque pudiera parecer algo menor. Vimos a lo lejos por primera vez flamencos, la segunda fue en Cuba, en el camino hacia Cayo Santa María.

ñus ngorongoro

La caldera del Ngorongoro es como una especie de cárcel. Bueno, no es así realmente, ya que el tamaño es enorme. Pero ves siempre a tu alrededor las paredes del volcán, una sensación extraña pero muy agradable.

Desde luego que una vez que estuvimos en los tres parques, pensamos que lo mejor hubiera sido estar al final en el Serengueti, para evitar las comparaciones. Pero el viaje desde Serengueti hasta Arusha es algo más largo, y así aprovechábamos mejor el tiempo.

Puedes leer lo que en su día escribimos sobre este parque, Amanecer en el área de conservación del Ngorongoro.

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Sobre mí

Raúl

Viajero incansable, hasta cierto punto obsesionado con los viajes. Siempre intento tener un billete de avión en la cartuchera.
Recuerdo el momento que por primera vez pisé el extranjero, tenía 18 años, ese fue un viaje de ida, aún quiero seguir conociendo más y más.

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