Portugal

Buçaco, Santa Maria da Feira y Ria de Aveiro

Buçaco

Cuando viajas a un país y no tienes definido todos los lugares que quieres ver, normalmente te encuentras con sitios increíbles, que nunca hubieras imaginado que pudieran existir cuando estabas planificando el viaje, y esto nos pasó con lugares como Buçaco.

Se puede decir que nosotros tuvimos mucha suerte en este viaje, y fueron varios los factores que nos ayudaron a tener esa suerte. Por un lado, fue un viaje donde lo único que sabíamos era la casa rural que habíamos alquilado, lo mismo que el coche. De modo que la improvisación fue la tónica general. No llevábamos ningún tipo de guía, y el acceso a internet en esa época no era nada fácil, hablo del año 2007. Por suerte contábamos con un plano de carreteras bastante completo… Pensando en todo esto, uno se da cuenta que los viajes de hace no tantos años eran mucho más aventureros que los actuales, ya que dispones de conexión WIFI en cualquier lugar, y cuando digo cualquier lugar hablo hasta en la cumbre del Poon Hill en Nepal!!

Pues bien, a pesar de esa auténtica desorganización y falta de información, tuvimos la suerte de encontrarnos con la que era la dueña de la casa, una mujer increíblemente agradable desde el minuto uno.

Nos recibió con un dulce de huevo típico de la zona, no en vano, Ovar significa huevo en portugués. Fue ella la que nos contó qué lugares eran los mejores para visitar, esos pueblos perdidos increíbles, esas playas kilométricas sin apenas turistas, vamos, que fue ella nuestra Lonely Planet del lugar.

¿Qué ver en Buçaco, Santa Maria da Feira y Ría de Aveiro?

Si hay dos lugares que se me han quedado especialmente marcados de aquel viaje son Buçaco y Santa Maria da Feira.

El primero por que pasamos de la playa a la montaña, un convento “perdido y reconvertido” en un bosque, una auténtica maravilla, del que hablaré más tarde.

El segundo Santa Maria da Feira, un pueblo donde lo más impresionante es su castillo, una fortificación medieval realmente bien conservada. Pero además, nuestra confidente nos sopló que justo uno de los días que estábamos había una fiesta medieval, que el mejor plan era ir por la noche, y que se hacían representaciones teatrales en el interior del castillo, donde los protagonistas eran los visitantes y no los actores.

Aunque estos dos pueblos se han quedado grabados en mi mente, no quiero hacer de menos a otros dos pueblos que miraban al Atlántico y a la Ría de Aveiro, Costa Nova y Barra.

Costa Nova y Barra

El acceso a Costa Nova y Barra es realmente sencillo, hay que bajar hasta Aveiro y desde ahí tomar la A25. Llegar a Santa Maria da Feira también resulta sencillo, apenas son 15 kilómetros al norte de Ovar. Pero llegar hasta Buçaco conlleva más tiempo, algo más de una hora, y hay que coger autovía, la E1. En cualquier caso, merece la pena, y es una visita que se quedará grabada en la retina.

Ría de Aveiro

Los pueblos de la Ría de Aveiro son el claro ejemplo de la tranquilidad, de las casitas que no han sufrido un desarrollismo voraz como ha sucedido en nuestro Mediterráneo. Donde los colores dan vida y alegría, unidos a la intensidad del sol, eso ocurre especialmente en Costa Nova. Es en este pueblo donde las casas están pintadas de diferentes colores, en líneas perpendiculares con fondo blanco. La tranquilidad de comer y acercarte a la playa, sin mucho más ruido que el rugir del Atlántico (cuidado con bañarse a lo loco).

Es un paseo tranquilo en coche, en el que te puedes parar en las playas, a comer algo, disfrutar de la tranquilidad, como si el tiempo no pasara por allí, especialmente en Costa Nova.

Santa Maria da Feira

Y llegamos a Santa Maria da Feira, de noche, pues era por la noche el momento de las representaciones en uno de los lugares más impresionantes para el teatro, el teatro de los sueños, el castillo medieval.

Santa Maria da Feira

La primera impresión fue olfativa y visual, pues parece que cada uno de los habitantes del lugar estaban disfrazados de época medieval, tanto, que hasta había un restaurante cocinando al grill un cerdo gigante empalado y dando vueltas, como se puede ver en las películas, olores de comida por doquier, y tanto calor, que la cerveza también fluía por cada rincón.

Este pueblo sólo lo vimos por la noche, de modo que no hay impresiones diurnas.

Santa Maria da Feira

El castillo es impresionante, muy bien conservado, y da un aspecto increíblemente medieval a este lugar. Las vistas desde arriba merecen mucho la pena, y da un aspecto sobre la cantidad de poblaciones que hay alrededor de este burgo medieval.

Santa Maria da Feira

La fiesta medieval de Santa Maria da Feira suceden entre finales de Julio y principios de Agosto. Os dejo un link que tendrá de forma más actualizada esta información, VisitPortugal. Seguramente sean muchas más las actividades que se celebren durante esos días, así que si tienes pensado ir, no dejes de visitar el link anterior.

Buçaco

Y por último el que quizás sea mi lugar favorito de esta zona norte de Portugal, Buçaco.
Buçaco son muchas cosas, es un bosque, es un palacio, fue una batalla y un lugar que tiene mucha historia que contar.

Empecemos por la Batalla de Buçaco, un batalla contra las tropas francesas de Napoléon, donde los portugueses tuvieron la ayuda de tropas inglesas al mando del duque de Wellintong, esto sucedió a principios del siglo XIX.

Buçaco

El bosque de Buçaco es un lugar pequeño pero realmente idílico, donde lo más impresionante es ir subiendo por el camino hasta la parte más alta donde nos encontramos con el actual Hotel Palacio de Buçaco, un impresionante edificio que se construyó sobre un convento carmelita, siendo al principio un pabellón de caza para la familia real portuguesa.

Buçaco

El entorno es una auténtica maravilla, y creo que es el lugar más bello de todo el norte de Portugal, al menos para mí.

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Sobre mí

Raúl

Viajero incansable, hasta cierto punto obsesionado con los viajes. Siempre intento tener un billete de avión en la cartuchera.
Recuerdo el momento que por primera vez pisé el extranjero, tenía 18 años, ese fue un viaje de ida, aún quiero seguir conociendo más y más.

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