Turquía

Estambul, entre Oriente y Occidente

Estambul

Estambul no es otra ciudad más, hay algo que la diferencian de todas las ciudades del planeta, es a la vez Oriente y Occidente. Es una inmensa amalgama de culturas, de historia, de religiones. Es un micromundo en un cosmos muy diverso.

Sus callejuelas por pequeños edificios destartalados, sus avenidas enormes con edificios inmensos, de cristal, una muchedumbre de millones de personas diariamente pasan de un continente a otro.

Cruzan sus puentes, pescan, comen, buscan, desde los que vienen de las zonas más rurales hasta los que viven en los barrios más occidentales.

Bizancio, Constantinopla, Tracia y ahora Estambul, diferentes nombres misma ciudad.

Más de quince millones de personas respiran el aire que trae el Cuerno de Oro, el Bósforo que divide a la ciudad en dos. El paso natural entre el mar de Mármara y el mar Negro al norte.

Estambul, una ciudad que ha visto como en sus últimos 15 años la población se ha duplicado, una ciudad que hace sombra de forma indiscutible a la capital del país, Ankara.

Ciudad que se debate entre lo moderno y lo tradicional, el velo e incluso el hiyab frente a los pantalones vaqueros y las zapatillas deportivas. Donde Beyoglu mira con envidia a Europa y recuerda con entusiasmo a Ataturk, mientras que la tradición más conservadora mira hacia el este.

Imperio Romano, Imperio Bizantino, Imperio Otomano, ¿Alguien puede pensar que en Estambul no hay nada que ver?

Cada paso en Estambul es una mirada a la historia de nuestra civilización.

Pasear por la ciudad se hace imprescindible para impregnarse de sus aromas a narguile, té, especias, movimiento, caras, miradas, cada instante se queda grabado en la memoria del viajero.

Definitivamente Estambul no es para cuatro días, qué menos de una semana para intentar descubrir algunos de los rincones de la ciudad, que no todos, pues esto requeriría de semanas, de contacto con los locales.

¿Qué ver en Estambul?

Cuando se aterriza en Estambul, o se llega en tren si el ávido viajero ha querido disfrutar del Orient Express (la última estación para es Estambul, la primera París).

Puede preguntarse por dónde empezar, y la verdad que es difícil, son tantos los lugares y el tiempo necesario para disfrutar de ellos, que hablar de un recorrido, de lugares en concreto se hace necesario a medias. Salvo que sean pocas las horas y con unos pocos recuerdos nos sea suficiente.

Estación de trenes Estambul

Sultanahmet

El barrio del turismo, el barrio de las visitas, el barrio de la mezquita, de la iglesia-mezquita, de un pequeño bazar llamado Arasta.

De un derviche que cada noche da vueltas, mientras un brazo apunta al suelo, el otro mira al cielo, los ojos los mantiene cerrados y su gorro y falda giran sin parar hasta llegar al éxtasis religioso.
Esa rutina diaria se repite, haya o no turistas, pero siempre hay turistas.

Este barrio es Sultanahmet, el olor a kebab y a especies, las pequeñas casas destartaladas de madera, las cuestas, los pequeños alojamientos con terrazas que miran al bósforo cada mañana y cada noche. Este es un lugar donde encontrarse con el Estambul más conocido y fotografiado, pues allí se encuentran las Mezquita Azul o Sultanahmet camii. Y justo enfrente la basílica de Santa Sofía o Ayasofya camii, en origen basílica ortodoxa, más tarde mezquita, camii, y ahora museo de la ciudad.

Santa Sofía Estambul

Sultanahmed

Como en cada ciudad donde predominan en número las mezquitas, las llamadas a la oración paralizan parte de la actividad diaria. En esos momentos lo más devotos se dirigen a, primero las lavativas y luego la oración. Una legión de personas deja sus quehaceres y se congregan en su interior, una zona para hombres y otra para mujeres.

Mezquita Azul Estambul

Hipódromo de Constantinopla

Otro lugar no tan conocido y que incluso puede pasar desapercibido para el visitante son las ruinas del antiguo Hipódromo de Constantinopla.

Fue un lugar de recreo y deporte, data del siglo V, en cada extremo hay un obelisco que marca sus límites, el obelisco de Teodosio y el de Constantino.

Barrio de la Universidad

Pasear por la ciudad nos lleva a pensar que estamos en otro siglo, parece que muchas costumbres no han cambiado.

El barrio de la universidad es uno de estos lugares, donde hay algunos hamman o baños árabes. También podemos visitar la mezquita impresionante de Suleymaniye.

Y un lugar especial, diferente, digamos uno de esos sitios que, si estuviéramos en Inglaterra dirían, aquí comió un fish and chips la reina Isabel II. O si estuviéramos en Nápoles dirían, aquí comió una pizza Maradona. O si estuviéramos en Burgos dirían, hasta el Cid comió morcilla aquí.

Este lugar se llama Vefa Bozacisi, donde Ataturk, el padre de la Turquía moderna, democrática y laica se tomó en una ocasión un vaso de boza. Esta es una bebida un tanto densa y amarga. Todo esto en el epicentro del barrio universitario.

Gálata

El puente de Gálata que nos lleva hasta el barrio del mismo nombre, donde podemos visitar la torre del mismo nombre. Donde nos podemos perder por sus calles, donde si decimos Galatasaray mucha gente se acordará del equipo de fútbol.

Y es que Gálata que se encuentra junto a Beyoglu es la zona más europea, donde las tiendas de las marcas conocidas muestran en sus escaparates lo que podríamos ver en cualquier capital europea.

Torre Galata Estambul

En el puente de Gálata siempre hay pescadores que lanzan su caña a la espera de que algo pique, decenas de ellos ocupan ambas caras del puente. Y justo debajo del puente, hay varios restaurantes que ofrecen pescado en su menú, recién pescado. No hay que olvidar que el Cuerno de Oro tiene una gran cantidad de tráfico de barcos, contaminación?? Sobreviví a un pez de esos.

Por la noche se convierte este puente en uno de los spots más impresionantes para fotografiar, ya que si nos quedamos de espalda a la torre de Gálata, justo enfrente está la mezquita Yeni. Iluminada, como el puente, con el mágico reflejo en las tranquilas aguas del Bósforo.

Justo detrás de la mezquita los amantes de los olores, los sabores y colores pueden disfrutar del Mercado de las Especias.

Puente de Galata Estambul

Beyoglu

En este barrio hay iglesias como la de San Antonio de Padua, sinagogas, el Liceo de Galatasaray. Una calle, Istikal, que desde Tünel, donde para un pequeño funicular, nos lleva hasta la plaza de Taksim.

Ya estamos en el parque Gezi, ese que saltó a la fama mundial hace unos años por la lucha ciudadana contra la especulación que se quería llevar acabo eliminando este parque.

Plaza Taksim Estambul

En el hotel Intercontinental, en la Plaza de Taksim quizás se encuentre uno de los miradores más impresionantes de la ciudad. En la planta más alta hay un restaurante, pero se puede subir gratis, eso sí, pasando por el arco de metales.

Hotel Intercontinental Estambul

Istikal Estambul

Palacio de Topkapi

El Palacio de Topkapi, perderse por una suerte de fuentes, jardines, estancias, salas, donde encontrar tesoros de otros tiempos.

Un edificio con estancias destinadas al harem, un mirador que vigila la confluencia del Cuerno de Oro y el Bósforo, quien pudiera llegar del norte o el sur del Bósforo era el enemigo.

Cisterna de la Basílica

La Cisterna de la Basílica, muy cerca de Ayasofya. De las decenas que se encuentran por la ciudad, esta es la más antigua e impresionante.

La construyeron los bizantinos, para evitar problemas de abastecimiento de agua en caso de que una invasión o ataque pudieran acabar con un acueducto encargado del suministro del agua en la ciudad.

Está construida con cientos de columnas de estilo jónico y corintio. Se dice que estas columnas se cogieron de edificios de la época romana. Una curiosidad es la base de una de estas columnas que es la cabeza de la Medusa, está boca abajo. Otra curiosidad más contemporánea es la grabación de la película de James Bond, Desde Rusia con Amor.

Cisterna Estambul

Cada lugar, cada rincón, cada callejuelas de Estambul está repleta de magia.

Palacio del Dolmabahce

El Palacio del Dolmabahce fue el primer edificio de estilo neoclásico en Estambul. Era el centro de poder del Imperio Otomano.

Su interior es lujo, con lámparas hechas con cristal de Bohemia, oro en los techos, escalinatas con balustradas de madera. Aquí murió Ataturk, y hoy este palacio es un museo a las orillas del Bósforo.

Son tantos los rincones que esconde Estambul que no sería ni justo ni posible describirlos aquí. Es mejor que un premio nobel de la literatura como Oram Pamuk sea nuestro guía por la ciudad.

Hay dos libros de él que son especialmente interesantes si se va a visitar la ciudad, para entender su presente y su pasado más cercano.

El primero es Estambul, ciudad y recuerdos, y el segundo El Museo de la Inocencia.

Si al viajero le interesa un poco más saber sobre las zonas más orientales del país, una antigua ciudad frontera dominada por los rusos, Kars, entre Georgia y Armenia, la novela se llama Nieve.

Calles de Estambul

Gran Bazzar

Y por su puesto que el viajero no se querrá despedir de la ciudad sin hacer una pequeña incursión hasta el mar Negro.

Pero antes hay que probar el regateo en el Gran Bazzar, eso sí, procurando no perderse por sus decenas de calles interiores. Regatear aquí significa aceptar un té con un vendedor de alfombras, compartir una corta conversación, seguro que tiene un familiar que ha emigrado cerca de donde vives, pero son amables. Si al final no compras la alfombra, al menos habrás disfrutado de ese momento.

El Mar Negro

Si queremos ver el mar Negro tenemos que acercarnos hasta Eminonu, a la izquierda del puente de Gálata, aún en el barrio de Sultanahmet. Y allí preguntar a los diferentes operadores por un precio, tocará regatear y un destino, suele ser un pueblo costero desde donde se ve el mar Negro.

Se echa medio día, desde por la mañana hasta las cinco de la tarde que es cuando el barco suele volver.

Es curioso ver la cantidad de mansiones que se ven a ambos lados de la ribera del Bósforo. Casas de verano, y poco a poco nos vamos acercando hasta ese mar que comparte Estambul con ciudades como Odessa y Sebastopol.

Consejos prácticos

Una zona donde se puede encontrar alojamiento desde lo más barato a lo más caro es el barrio de Sultanahmet, además, desde allí se puede andar a muchas zonas de la ciudad. Alojamiento en Sultanahmet

Desde hace unos años funciona un tranvía moderno que a un precio módico nos acerca a varias zonas de la ciudad.

Cuidado con un timo que viene siendo bastante habitual. Resulta que pasa al lado tuyo un hombre que lleva un cajón y un cepillo (se supone que limpian zapatos). Justo cuando te adelante se le cae el cepillo, si se lo dices, se volverá muy agradecido diciéndote que te limpia los zapatos. Es entonces cuando la situación se complica, pues se acerca el compinche o los compinches y de forma bastante violenta te empiezan a pedir dinero, incluso si no te han limpiado los zapatos.

Así que si te ocurre eso, nunca le avises que se le ha caído el cepillo.

La ciudad es segura, pero como siempre, el sentido común debe estar por encima de todo.

Sobre mí

Raúl

Viajero incansable, hasta cierto punto obsesionado con los viajes. Siempre intento tener un billete de avión en la cartuchera.
Recuerdo el momento que por primera vez pisé el extranjero, tenía 18 años, ese fue un viaje de ida, aún quiero seguir conociendo más y más.

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