Francia

París más allá de la Torre Eiffel

París


Hablo de mi París como si fuera mío, y realmente no lo es, tampoco he nacido ni he vivido allí, pero creo que hay ciudades que cada persona la visita a su manera, son tan grandes, ofrecen tanto que se necesitarían unos cuantos viajes para llegar a empaparte más allá de sus monumentos más conocidos. Y sí, en el viaje que hice a París, el segundo, no visité la Torre Eiffel, de acuerdo, estuve cerca de ella, pero no subí arriba como sí lo hice la primera vez.

Si aterrizas de noche en París y coges el tren para ir al centro, de repente ves a lo lejos, muy lejos la Torre Eiffel iluminada, y como faro que ilumina el camino, ahí está, mostrando donde está el corazón de París.

Son decenas de sitios los que se pueden visitar en París, una infinidad de museos increíbles, barrios, rincones, iglesias, teatros, la pregunta sería, ¿Qué no puedo dejar de ver en París? La respuesta puede ser sencilla, cuanto más leas sobre París y más veces hayas estado, te darás cuenta que te faltan muchas cosas por vivir, sentir y disfrutar.

Qué ver y visitar en París

Esta fue mi segunda vez en París, pero si volviera no podría dejar de ver uno de mis lugares favoritos, el Louvre, quizás el museo más espectacular del mundo, por muchos motivos, el edificio que lo contiene, el entorno, la pirámide de cristal, su amplia colección pictórica y los increíbles tesoros egipcios. Y la Venus de Milo!!!!

Por el edificio y por la colección podría ser más impresionante el Palacio de Invierno de San Petersburgo, el Hermitage, por colección de arte egipcio, pues el Museo Nuevo de Berlín sería el lugar, pero resulta que el Louvre lo tiene todo.

Por cosas de la vida, nuestro alojamiento estaba en Boulevard Poissonniere, un lugar privilegiado, al norte la zona del Sagrado Corazón y la zona de Montmartre, y al sur los Campos Elíseos, Tullerías, la Esplanada de los Inválidos, Plaza de la Concordia, Barrio Latino y sus increíbles Jardines de Luxemburgo y muchísimas cosas más.

Y a tan sólo tres minutos andando, el impresionante edificio de la Ópera de París, y uno de los primeros centros de la especulación financiera en Europa, La Bolsa de París.

Con esa disposición parece que un día lo dedicaríamos a la zona sur, y otro día la zona norte, como habrás adivinado estuvimos un fin de semana.

Si estás en París, por mucho que madrugues, será difícil que estés solo en alguno de esos espectaculares lugares con increíbles vistas, pero una de las imágenes más bonitas que se grabó en mi retina fue el amanecer desde los Jardines del Trocadero con la Torre Eiffel de fondo. Sí, no subí, pero la contemplé desde decenas de lugares.

París Torre Eiffel Trocadero

Y claro desde ahí el obligado paseo hacia la Torre y el Campo de Marte, y desde ahí perdernos por las calles hasta llegar hasta los Inválidos, primero su iglesia, y después la esplanada. Una de las cosas que más me agrada de París son sus amplísimas avenidas, sus espacios hiper abiertos, quizás no haya en Europa una capital que se acerque a estas amplitudes, ni siquiera Berlín. Es como si en cada plaza, bulevard, avenida, siempre fueras el centro de todas las miradas, amplitud y más amplitud.

Otra de las cosas que más me gustan son los puentes sobre el río Sena, son lugares de paso además de monumentos, con esculturas, estatuas, columnas, que parecieran el paso hacia la puerta principal de un palacio real. Uno de tantos es el Puente Alejandro III que nos lleva directo a dos palacios, el Gran Palais y el Petit Palais, flanqueados con la estatua de Wiston Churchill, paseando pensativo.

Paris

París

A la izquierda los Campos Elíseos hacia el Arco del Triunfo, y hacia la derecha los Campos Elíseos, la Plaza de la Concordia, el Jardín de las Tullerías y el gran lugar, el Museo del Louvre.

París Arco del Triunfo

París

París Louvre

Es un paseo por el París más chic, pero también por, quizás, los recuerdos de la Revolución Francesa, no estuve, pero la imaginación da para mucho.

Si seguimos hablando de revoluciones, podemos hablar de Mayo del 68, donde los estudiantes de izquierdas se levantaron contra la política consumista, donde poco a poco se fueron uniendo sindicatos y partidos de izquierda. Quizás se llegó mucho más lejos de lo que se pensaba, ya que pusieron al borde del cisma al gobierno de Charles de Gaulle. Fue un movimiento revolucionario que rápidamente se contagió a más países, replicándose en las ciudades más importantes del mundo, desde Alemania a México, pasando por Uruguay y Estados Unidos.

Y el escenario de todo lo que pasó fue el Barrio Latino, sede de la Universidad de la Sorbona, y en aquella época, barrio estudiantil. Hoy en día la especulación ha hecho mucho mal en todo el mundo, y eso se nota en París también, donde el Barrio Latino sigue conservando su aire rebelde, pero pertenece a la alta sociedad.

Barrio Latino París

Los Jardines de Luxemburgo se merecen una visita, siempre llenos de vida, dominados por el Palacio de Luxemburgo.

La cultura está bastante presente en los rincones de esta ciudad, y eso se puede ver y casi oler en las orillas del río Sena, por la zona de la catedral de Notre Dame. Pequeños puestos viejos, de madera, llenos de libros de segunda mano, la mayoría en francés, pero se pueden encontrar libros en otros idiomas. El lugar es espectacular, con la catedral de fondo, y los edificios más cercanos al río parecen transportarnos a otras épocas.

Libros Sena París

Notre Dame París

La catedral de Notre Dame se encuentra en una isla natural dentro del río Sena, y de ahí se pasa a la plaza del ayuntamiento de la ciudad, dominado por el edificio Hotel de Ville, que no es un hotel, si no el edificio del ayuntamiento, pero en Francia los ayuntamientos se llaman Hotel, Casas de la Comuna. El edificio es enorme, de estilo neo renacentista.

Hotel de Ville

Muy cerca de este lugar se encuentra el Centro Pompidou. Puedes entrar dentro, o pasear por los alrededores, o disfrutar de un extraño edificio que fue pionero en su época, o simplemente puedes sentarte en la plaza y ver la vida parisina pasar, ninguna de las opciones es mala.

Centro Pompidou París

Y llegó el norte, y hacia esa parte de la ciudad nos dirigimos otro día.

El norte de la ciudad ofrece algo completamente diferente a lo ya visto, calles estrechas, vistas increíbles desde el Sagrado Corazón, el Cementerio de Montmartre, las callejuelas, bares, cafés y restaurantes del barrio de Montmartre y su famosísimo Molino Rojo, cabaret donde el tullido Toulouse Lautrec pintaba, fumaba, bebía absenta y se divertía, París es todo cultura canalla, o al menos era.

Por París han pasado decenas de centenas de celebridades de otras épocas, pintores, escritores, artistas en general, algunos nacieron allí, y otros vivieron y murieron en esta enorme ciudad. Es por ello que hacer turismo por las tumbas de las celebridades no debe ser visto como algo necrófilo, si no más bien, como la nostalgia de otros tiempos. En el cementerio de Montmartre, que es el que visitamos se encuentran escritores como Emile Zola, Stendhal, ¿recordais su síndrome? Pues visitad Florencia, Alejandro Dumas o el directo de cine francés, Francois Truffaut.

Otro cementerio lleno de personajes famosos enterrados es el Cementerio Montarnasse. Pero el más visitado suele ser el cementerio de Pere-Lachaise, ya que allí está enterrado el cantante del grupo The Door, Jim Morrison, tumba de peregrinación.

Si hay algo que me gustó y a la vez me sorprendió de París, es que las distancias no son excesivamente largas, de hecho, sólo usamos transporte, tren, desde el aeropuerto a la ciudad y al revés. Bien es cierto que andamos bastante, pero ¿qué mejor que conocer una ciudad perdiéndose por sus calles?

Montmartre París

Tocaba Montmartre, y además de su cementerio había que visitar la Meca del vicio en el siglo XIX, el Molino Rojo o Mouline Rouge, un pequeño edificio decorado por fuera con un gran molino rojo, es difícil pasar por allí y no verlo, un lugar curioso… ¿Cuántos artistas ahora reputados y muertos, no tuvieron sus noches de gloria y perversión allí?

Mouline Rouge París

Ir al Sagrado Corazón es básicamente subir, da igual que sean calles o escaleras, es subir, pero las vistas son increíbles, no son como las que brinda la Torre Eiffel, pero son de otra manera, pareciera que la ciudad está a tus pies, y también que el horizonte no existe en esta megalópoli europea.

Sagrado Corazón París

Sagrado Corazón París

Montmartre es un barrio diferente, digamos que tiene un toque bastante hipster, pero a la vez tiene pinta de ser bastante canalla. Sus calles son estrechas y hay decenas de bares, cafés, restaurantes, tiendas vintage y no vintage, un poco de todo, sería La Latina de Madrid. Merece la pena pasear y perderse por sus calles. Es posible que os encontréis de frente con un bar muy rojo por dentro… Sí, es el Cafe des deux Moulins, ¿Y…? Pues ese es el café donde trabaja Amelie Poulanin, sí la protagonista de la película Amelie. Nosotros entramos a tomar un café, y no fue nada caro, nos sentíamos como dentro de la película, y realmente nos acordamos de muchas escenas y de la banda sonora de Yann Tiersen.

Cafe Amelie París

Puede que alguna vez hayas oído eso de… “En París pagué 4 euros por un café”, pues bien, las posibilidades de que eso te ocurra son altas, y no creo que sea tanto porque sea el precio y hagas la turistada, como que lo pagues por ser turista. Y claro, a nosotros también nos paso, 4 euros por un café en Montmartre.

Sobre mí

Raúl

Me fascina viajar, y hasta cierto punto estoy obsesionado con los viajes. Siempre intento tener un billete de avión en la cartuchera.
Recuerdo el momento que por primera vez pisé el extranjero, tenía 18 años, ese fue un viaje de ida, aún quiero seguir conociendo más y más.

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