Cuba

Las playas de Trinidad, Ancón, La Boca y La Batea

Playa Ancón

Después de haber disfrutado de la playa en el Cayo Santamaría, nuestras expectativas sobre las playas que nos encontraríamos en el Mar del Caribe eran bastante altas. Sí!! Playas caribeñas, por primera vez veríamos si realmente esas playas son como las que tenemos en nuestro imaginario.

Además, por suerte estuvimos en tres playas diferentes, y pudimos ver tres tipos de playas que no tienen que ver las unas con las otras.

Playa de Ancón

La primera de las playas fue la de Ancón. Esta playa debe su nombre, o eso nos contaron, a un resort que está en la playa y se llama así, Hotel Ancón.

Playa Acón

Esta playa no es una playa solitaria, una playa donde vas a poder disfrutar de la soledad. Pero bueno, a pesar de eso, tampoco es una playa que este llenísima de gente. Que nadie se espere un Benidorm en Cuba. Por suerte no es así.

La arena es blanca y fina, y el mar tiene un color azul turquesa que parece decir, ven aquí a darte un chapuzón!! Y obviamente, es lo que hicimos varias veces.

Playa Ancón

Si hay una cosa que me llamó la atención y me pareció una muy buena idea es que puedes dejar tus cosas en la sombrilla de paja donde hayas colocado tu toalla. Y esto es así porque si vas a comer a un paladar de la playa, que está en dirección contraria al resort, y por lo tanto más tranquilo y relajado, hay personal específico que se dedican a vigilar que nadie robe a nadie.

Ya sabemos como son las playas en algunos sitios, donde no puedes dejar desatendidas tus pertenencias. Y es que de nuevo, Cuba nos dio una lección de cómo hacer las cosas bien para que siga siendo uno de los países más seguros, en todos los aspectos, del mundo.

Playa Ancón

Otra de las cosas que ofrece esta playa es el snorkel, ya que tiene una muy interesante barrera coralina y restos de barcos y galeones que en su momento fueron asaltados por piratas.

Así pues, a tan sólo 12 kilómetros de Trinidad se puede disfrutar de una tranquila y preciosa playa.

Playa de La Boca

Playa de La Boca
Ese nombre nos devolvía los recuerdos muy cercanos de nuestra visita a una playa increíble, La Boca en Camagüey, cerca de Cayo Lucía.

Así pues esperábamos encontrarnos algo similar, parecido, aguas cristalinas y azul turquesa, arena blanca. Otro pequeño paraíso, otro lugar para llevarnos en nuestros recuerdos.

Cuando dijimos al taxista que queríamos ir a La Boca en vez de otra playa, nos dijo, “Esa playa está en una desembocadura, de hecho La Boca hace referencia a la desembocadura de una ría en el mar, no es tan bonita como Ancón, y no hay gente allí”.

Decidimos no hacer mucho caso, puesto que fue una respuesta muy similar a la que nos dio el conductor que nos llevó hasta La Boca en Camagüey.

Playa de La Boca

Playa La Boca

Cuando el taxi nos dejó en la “entrada” de la playa, miramos al mar, y a continuación miramos cómo se alejaba el taxi. Las primeras impresiones no fueron buenas, pero cuanto más nos acercábamos a la orilla las impresiones empeoraban.

No había arena, eran piedras. El agua no era azul turquesa y cristalina, si no que era marrón debido a las corrientes que se forman en esa boca, desembocadura de la ría en el mar.

Playa La Boca

La playa no era cómoda, aunque el entorno sí que era bonito.

Después de pensar durante menos de treinta segundos, decidimos andar hacia la playa Ancón por la carretera. Nos habían contado que desde La Boca hasta playa Ancón había muchas calas increíbles. Y eso hicimos, ya que son varios kilómetros y cuando algo inesperado sucede, lo que te puedes encontrar puede ser mucho mejor.

Playa de La Batea

Playa La Batea
Después de andar tres kilómetros en dirección a la Playa Ancón, encontramos una cala que nos pareció perfecta.

Pequeña, muy poca gente, ni media docena de personas, y con un color del agua que se te quita el hipo.

Además tenía unas sombrillas de paja, y un paladar muy pequeño al otro lado de la carretera, ¿Qué más se puede pedir?

Playa de la Batea

Esta curiosa cala era como nadar en una piscina en el mar. Esto es porque al principio de la cala todo es arena blanca, pero acercándonos a la orilla se convierte en piedra. Así pues incluso tiene escalones para poder meternos en el agua.

Playa de la Batea

Cogimos nuestro snorkel y gafas y nadamos y nadamos viendo decenas de peces de colores y corales. Una muy grata experiencia.

Tomarse una cerveza mirando al horizonte, disfrutando de un día de sol y playa en un entorno tan tranquilo y bonito no tiene precio. Y bueno, si quieres langosta, en el paladar que se encuentra frente a la playa la ofrecen, y a muy buen precio.

Playa de la Batea

Desde luego que las playas de Trinidad merecen y mucho la pena.

Alojamiento en Trinidad

Como ya hicimos en La Habana, Caibarién y Camagüey, nos alojamos en una casa particular.

Elegimos esta casa por consejo de unos viajeros que conocimos en la estación de autobuses de Santa Clara. Tengo que decir que fue muy buena elección. Era una casa para nosotros tres. Enorme, con una terraza donde disfrutamos de puestas del sol mirando hacia el mar del Caribe.

Trinidad

Trinidad

La casa se llama Hostal Chino y María. Son un matrimonio encantador. Ella cocina de una manera deliciosa. De hecho, dos de las tres noches que pasamos en su casa, cenamos su comida. Un día langosta, qué delicia!!, y encima muy barata.

Se encuentra en la calle Julio A. Mella (Guásima), número 324, entre las calles Lino Pérez y Agustín Bernal. Recomendada.

Cómo llegar a las playas de Trinidad

Desde Trinidad se puede llegar a Playa Ancón utilizando un autobús. Puedes comprarte un ticket que dura todo el día, y cuesta 4 CUCs. Los autobuses salen cada hora, pero verifica esta información en Trinidad, pues pueden haber cambiado las frecuencias.

Pero si sois dos o más personas, puede merecer la pena tomar un taxi que os lleve directamente. Si quieres ir en taxi, pero no sois suficientes, siempre puedes hablar con otros viajeros para compartir y abaratar el trayecto.

La Playa de Ancón está a unos 12 kilómetros de Trinidad.

La Playa de La Boca está a unos 8 kilómetros y el precio en taxi es algo más barato. Hasta allí no llegan los autobuses.

Alojamiento en Trinidad

Como ya hicimos en La Habana, Caibarién y Camagüey, nos alojamos en una casa particular.

Elegimos esta casa por consejo de unos viajeros que conocimos en Santa Clara, y tengo que decir que fue muy buena elección. Era una casa para nosotros tres. Enorme, con una terraza donde disfrutar de las puestas del sol mirando hacia el mar del Caribe.

Trinidad

Trinidad

La casa se llama Hostal Chino y María. Son un encantador matrimonio cubano. Ella cocina de una manera deliciosa. De hecho, dos de las tres noches que pasamos en su casa, cenamos su comida. Un día langosta, qué delicia!!, y encima muy barata.

Se encuentra en la calle Julio A. Mella (Guásima), número 324, entre las calles Lino Pérez y Agustín Bernal. La recomendamos.

Seguro de viaje

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Sobre mí

Raúl

Me fascina viajar, y hasta cierto punto estoy obsesionado con los viajes. Siempre intento tener un billete de avión en la cartuchera.
Recuerdo el momento que por primera vez pisé el extranjero, tenía 18 años, ese fue un viaje de ida, aún quiero seguir conociendo más y más.

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