Tanzania

De Taranguire a Serengueti

Taranguire Ngorongoro Serengueti masais

Tanzania es una mezcla de muchas culturas, religiones, sentimientos encontrados, belleza animal, esa mezcla hace de este país un lugar especial.

Cuando vas por la carretera sientes que cada kilómetro va mutando, pasando de árido a más árido. De una zona con bosque bajo a la increíble belleza del bosque profundo y verde de un cráter donde hace millones de años corrió la lava. Expulsó tantas cenizas que hizo de una llanura verde y frondosa, un lugar árido y con apenas árboles que den sombra. Sí, puede que lo hayas adivinado, el cráter es el Ngorongoro, y la llanura árida con pocas acacias, es la impresionante llanura del Serengueti, la madre de todos los parques naturales, quizás del planeta, donde la vida animal es protagonista, y en la mayor parte de las ocasiones, el ser humano es mero espectador.

Saliendo de Taranguire

Al salir del Parque Nacional de Taranguire dirigiéndonos hacia el Serengueti, vamos a recorrer unos cuantos lugares que nos van a contar mucho más de Tanzania. No hay que olvidar que Tanzania es un país del África negra, donde la falta de recursos es una constante.

Camino a Ngorongoro

Los pueblos que atravesamos al salir son masais, de nuevo los niños, son en muchos casos los pastores encargados del ganado. Ven pasar el tiempo al lado de las cabras, con otros niños que pastorean, o que simplemente les hacen compañía. Algún coche al que saludar, pero, no, parece que la escuela no la van a pisar. Entre la pobreza, aquellos que tienen algo que hacer, algo que llevarse a la boca todos los días, aunque sea poco y lo básico, que tengan una familia y comunidad donde refugiarse, son los más afortunados. Otros niños simplemente son abandonados, o sus padres murieron y nadie se quiso hacer cargo de ellos.

Carretera a Ngorongoro

Como turistas no podemos cerrar los ojos a aquello que no nos gusta donde vamos, tampoco creo que debamos ser los misioneros del siglo XXI, pero sí contar y ayudar en lo que podamos.

Children Concern

Cuando viajas a países donde los niños necesitan lo más básico, por qué no llenar una mochila con lapiceros, cuadernos, y caramelos sin azúcar (nunca des caramelos con azúcar a niños ¿les vas a pagar tú el dentista?), y pulseritas. Eso llevábamos, y una parte importante de este material lo dejamos en un orfanato donde conocimos cuatro niños llenos de alegría y energía.

Este orfanato se encuentra en la pequeña localidad de Mto wa Mbu, no hace falta salirse de la carretera que te llevará hasta el cráter del Ngorongoro, pues sólo hay esa carretera. Es una fundación de unos americanos, han hecho un gran trabajo, pero qué mejor que verlo con tus propios ojos. Su web es www.childrenconcern.org , Karibu!!! Será lo primero que oigas nada más llegar, y una sonrisa de oreja a oreja por parte de estos pequeños.

Una mordida en Tanzania

En muchos países del mal llamado tercer mundo, sucede que los funcionarios públicos a penas tienen ingresos, sucede que necesitan fuentes alternativas de ingresos, suceden las mordidas.

¿Qué es una mordida? Una mordida es un de las situaciones más desagradables que te puedes encontrar, donde la sensación de impotencia te invade, donde no puedes hacer básicamente nada. Tragar saliva, no puedes escupir a la cara de quien te está extorsionando todo lo que piensas sobre él. Toca pagar, sin agachar la cabeza, pero sin mostrar chulería, toca pasar por caja, y olvidar cuanto antes mejor lo que ha pasado.

Eso es un mordida que vivimos a las puertas del pueblo de Karatu, acabábamos de disfrutar de las increíbles vistas hacia otro parque nacional que no visitaríamos, el Lago Manyara, que se caracteriza por la gran cantidad de aves que lo pueblan.

Karatu

Un control policial, y como siempre, poli bueno y poli malo. El poli malo, gordo, con una sonrisa de saberse poderoso, tu vida en sus manos, y ya está. El poli bueno, disculpando las malas maneras de su compañero con una sonrisa cómplice, pero su compañero tiene razón, el color del coche no se corresponde con el color oficial de los coches que hacen safaris, la multa son 20 dólares, ¿Cómo? ¿Esa es la estúpida excusa que se te ha ocurrido? ¿Quieres dejar claro con esa estupidez que estamos en tu territorio y tú, cerdo, eres el que manda?

Pues eso nos ocurrió, para ser exacto a nuestro conductor y a nuestro cocinero. Fueron ellos los que sufrieron la impotencia, los gritos, los insultos, las amenazas, los que pagaron, y todo en suwahili.

Primeras vistas en el Ngorongoro

De nuevo en la carretera, próxima y breve parada, Ngorongoro, ese enorme cráter capaz de albergar una increíble cantidad de animales en libertad, hasta rinocerontes, que no hay en las llanuras del Serengueti.

Entrada a Ngorongoro

Comer en lo más alto del cráter de Ngorongoro, disfrutar del verde que tiene la parte más alta, esa aridez que nos acompañaba desde Taranguire, se ha quedado a los pies de este volcán. Aquí predomina el color verde frondoso, con altos árboles y arbustos.

Vegetación Ngorongoro

Una mirada al finito cráter, desde arriba no parece tan grande, pero la realidad es que es muy grande. En esa grandeza tan sólo cinco rinocerontes viven, ¿tendremos la suficiente suerte como para verlos? Eso lo contaré en su correspondiente artículo.

Cráter Ngorongoro

La vida en el Ngorongoro nos empieza a rodear mientras comemos. Enormes marabús de pico gigante nos acechan, pero no se atreven a acercarse lo suficiente como para robarnos la comida. Marabús de aspecto prehistórico, sacados de una película de terror, con la cara como si estuviera completamente deformada. Ya sabemos que aquí mandan los animales salvajes, estamos en Tanzania.

Comiendo con Marabús

Marabú

Llegando al Serengueti

Cuando volvemos a la carretera y bajamos por las laderas del volcán, de nuevo vuelve a predominar la aridez, se empiezan a ver grandes llanuras, poblados masais, sí, estamos ya muy cerca del LUGAR con mayúsculas, el Parque Nacional del Serengueti.

poblado masai serengueti

En Tanzania no sólo apasionan los lugares que visitas, si no que los caminos hasta llegar al destino son lugares increíbles.

Lo que pasó después en el Serengueti, lo dejamos para el próximo artículo.

Sobre mí

Raúl

Me fascina viajar, y hasta cierto punto estoy obsesionado con los viajes. Siempre intento tener un billete de avión en la cartuchera.
Recuerdo el momento que por primera vez pisé el extranjero, tenía 18 años, ese fue un viaje de ida, aún quiero seguir conociendo más y más.

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