Tailandia

Chatuchak Market y la renovada ciudad de Bangkok

Bangkok y Chatuchak Market


Hay un lugar alejado del centro de la ciudad de Bangkok, pero de fácil acceso a través de autobús urbano o el Skytrain, y este lugar es el mercado de Chatuchak, quizás el mayor mercado al aire libre de todo el sudeste asiático.

El mercado de Chatuchak Market

Pero al contrario que otros mercados que nos podamos encontrar por esa zona del mundo, Chatuchak Market no es un mercado más en el que encontrar falsificaciones de ropa, camisetas, relojes, o cualquier otra prenda que pertenezca a una marca de renombre. Y tampoco no sólo es un mercado donde encontrar cualquier cosa que uno no buscara pero casualmente ahí esta. Este mercado es mucho más.

En los últimos tiempos, además de los tradicionales puestos con ropa falsificada o puestos con todo tipo de objetos imaginables, Chatuchak Marketse está llenando de puestos de jóvenes diseñadores tailandeses con gran talento, que venden sus diseños a precios muy baratos, ropa vintange, ropa alternativa digna de mercados como el de Fuencarral, situado en Madrid, pero a un precio asequible, incluso para los bolsillos tailandeses.

Quizás este nuevo aire que invade Bangkok, con bares que ofrecen música en directo, jóvenes recién llegados a la recién llegada clase media urbana tailandesa, culturas indies, esto también se refleja en este enorme mercado que sólo abre los fines de semana.

Y es que la ciudad de Bangkok se va renovando continuamente e reinventándose a cada segundo, hace tan sólo cuatro años la ciudad estaba en otro estado, vivía otra catársis, la del ruido, el humo y el tráfico invadiendo la ciudad. Calles levantadas sin pavimentar, aceras que no existían, desde el aeropuerto hasta Khao San Road, pasando por Silom y Lumpini Park, olía a Asia, ciudad gigantesca, caótica que el viajero o la odiaba o la amaba.

Ahora, sin embargo, todo ha cambiado menos la esencia de la ciudad, que persiste, como los perfumes caros. Sigue habiendo mucho tráfico, pero ahora hay pasos de cebra que los conductores respetan escrupulosamente, carril bici señalado y usado. Ya no pitan ni tan siquiera los tuk-tuk (esto es una mentira a medias).

La gente ha cambiado, pero todo parece que para bien. La ciudad sigue siendo caótica, pero el olor a alcantarilla ha desaparecido y la ciudad te sonríe y vuelve a enamorar al viajero, ahora sólo falta saber cómo evolucionará esta metrópoli en los próximos años.

Sobre mí

Raúl

Viajero incansable, hasta cierto punto obsesionado con los viajes. Siempre intento tener un billete de avión en la cartuchera.
Recuerdo el momento que por primera vez pisé el extranjero, tenía 18 años, ese fue un viaje de ida, aún quiero seguir conociendo más y más.

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